domingo, 29 de enero de 2012

Stereoparty 2012 con Joe la reina y McEnroe

Crónica de la puesta de largo de Subterfuge para el curso 2012

El rincón del ibérico. Un bar en la calle Jardines, un par de números más allá de la sala El sol, da de cenar a Joe la reina. Con la misma naturalidad con la que charlan en la entrada de ese castizo sitio de tapas pasan luego a saludar a los que ya esperan a que abran las puertas. Están rodeados de amigos: de la capital, de Sanse, de Pamplona, incluso algún padre se pasó por allí, me atrevería a decir. Al natural se presentan con los mismos estilismos que en sus vídeos, la imagen casa de vicio con su música. La persiana metálica se desenrolla a la hora prevista. Subterfuge no mentía ¡Sold out! Casi empujones por estar desde el minuto cero en la Stereoparty 2012.

Bajando la escalera de caracol encontramos la sala "tal y como la abrieron", oigo comentar a alguien con edad para poder decirlo. Parte del catálogo de Subterfuge disponible  nada más entrar a la izquierda, ya pasado el ropero. Un color rojo burdel en el ambiente. Los ventiladores empiezan a girar para estar preparados, en pocos minutos 400 personas petarán la sala. Una viola, una pequeña guitarra elecroacústica, un xilófono, un banjo, un teclado marca Nord, batería Pearl, se intuye una Gretsh al fondo, una Epicphone y un bajo Fender. Son el equipaje que Joe la reina han descargado en Sol. Recostados en los amplificadores esperan a que sean las 22:45.  

Llega su primera canción en su estreno con SubterfugeCon dos tiempos muy marcados vive sus momentos más intensos con los coros, uno de sus fuertes son esas tres o incluso cuatro voces sonando al unísono. Suponemos que es nueva, pero la segunda ya nos suena más: Killinberry blues, perteneciente a su única referencia hasta el momento, su E.P. Tudanca, 2011, nombrado por la revista Mondosonoro la segunda mejor demo del pasado año, y el tema escogido por su reciente sello para estar en el recopialtorio Stereoparty 2012. Su country-blues-folkie se adapta desde su propuesta acústica al eléctrico con el Electro 2 reclamando su espacio con sonidos evocadores a un órgano de iglesia. Le sigue otra inédita, Appaloosa

Back to the south, dentro de su E.P. Tudanca.- JUAN P. TORRES
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Primera colaboración de la noche, Maite Rodriguez coge la viola para que, ahora sí, no dejen lugar a dudas: primos de HATEM. Ella baja y vuelve a ponerse en la primera fila. Ellos ahora desempolvan el xilófono, pequeño fallo al principio de la canción, y vuelven con su música entre polvorienta y épica, más de lo segundo en el directo, con dejes blues, folk. Perfecta para el coche. La batería es como un caballo cabalgando y me ha recordado por un momento a The Walkmen en Bows + Arrows, cosas mías. Dylan, Arcade fire y Fleet Foxes están en sus playlists a menudo. Ahora pienso en Mumford & Sons y en la manera de crecer de sus temas en tres minutos.

 
En el directo consiguen envolverse de un halo mágico, hacen la música atemporal y sentida que buscan. El público disfruta de esto. Sus amigos copan las primeras filas, pero el entusiasmo no se diluye si les ves desde lejos. En el desfile constante de instrumentos le llega el turno al banjo, bien pero no se oía todo lo que debiera, como la guitarra de Erasun. Vuelta de Maite y se anuncia la despedida: "Nada más que decir". Parcos en palabras pero generosos con su música. Acaban con Hold your makers hand, con la luz perfecta de unos técnicos que luego con McEnroe lo bordaron. McEnroe aplaude entre bambalinas, un éxito. Han trasladado al directo su música con un gran plus de épica en relación a sus grabaciones, en sacrificio de su lado folkie puede ser. Tienen razón McEnroe: "Olvidáos de América".

Ahora se quedan una temporada en Madrid cocinando el nuevo elepé, que saldrá en marzo y supondrá su debut con Subterfuge. Brian Hunt en el estudio, qué más podemos pedir.


Con alguna cana más que los jóvenes Joe la reina McEnroe están en la sala El sol a propósito de la llegada de su cuarto disco, tercero con Subterfuge después de Un mundo marino, 2008, y Tú nunca morirás, 2009, que saldrá el próximo 21 de febrero y tendrá por nombre Las orillas. Media hora para el cambio de banda y alguno aprovecha el desconcierto para fugarse. Aún así muy buena entrada, mejor menos que mal acompañados. La música de McEnroe se fabrica en Getxo. No es directa y con la primera escucha no consigues apreciar sus letras, sus atmósferas construidas en el aire, limpias y cuidadas, que luego se rompen con distorsión y te estremecen. Su poso de melancolía no tiene que confundirse con música  duerme-ovejas. Si no te gustaron la primera vez dales una segunda oportunidad. Eso sí, no esperes rock discotequero. Su música te transporta a un día de lluvia, triste, de desamor. El viento hace temblar la ventana fría a través de la cual miras con ojos melancólicos las olas rompiendo en una playa con la arena mojada. Igual me he pasado de tristísimo.

Arreglando los acoples de un comienzo en falso, después de mover un cable, arrancaron. Algunos no entienden que se debe guardar algo más de silencio en los pasajes de épica tranquila de los getxotarras, que el cuchicheo entre canción y canción sobra. Unos chss! efectivos acaban con esa lacra de cuchicheadores. Tormentas supune el primer éxtasis con unos coros entre la niebla que te erizaban por dentro. No contentos con eso presentan un tema nuevo, Mundaka, de su próximo largo, con letra profética "Como caen los cruceros que siempre caen de pie". Los valientes cierra esta trilogía maravillosa. Con un grito final desgarrador que...

Si has estado atento a su concierto, y no hablando, ya tienes los sentimientos a flor de piel. Ricardo, el cantante, aprovecha para quitarse la camisa de cuadros y revelar una camiseta de dos ciervos besándose, qué poético. Sigue el sexteto dando mucha bola a Tú nunca morirás y con Los veranos consiguen que cante el público. Anunciaron al principio que estaban nerviosos pero se les ve encantados. El guitarrista a la derecha de la voz no para de sonreir y esta no sabemos si está llorando emocionado o le sudan hasta los ojos. Acaban con una que presentan "más animada", Tú nunca morirás. Al principio amenazan palmas para acompañar a la pandereta de aro y todo.

"Muchas gracias". A vosotros respondo por dentro. Aunque era un farol, vuelven con un bis de tres canciones más. Cabe una de Mundo marino, Mi Vietnam. La siguiente una píldora pop con un final instrumental extraterrestre en el que te dan ganas de explotar y purificarte. Menudas atmósferas. La última: una inédita, cada día conocemos mejor lo que será Las orillas. Sonaron sinceros, consiguieron que calase su conmovedora manera de hacer melodías y a sus fieles, había bastantes, siempre algunos labios adelantaban sus letras, les encantó.
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Próxima visita a El sol, cruzamos los dedos, el 3 de febrero para ver a The Fleshtones. 

PD: Invitados a pasar la noche más Subterfuge del año gracias a Nosoloindie, gracias.
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