domingo, 30 de diciembre de 2012

Egon Schiele en el Guggenheim de Bilbao

Hasta el 6 de enero de 2013

El Guggenheim de Bilbao dedica una exposición al pintor expresionista Egon Schiele (1890-1918), fruto de la colaboración con el Museo Albertina de Viena.

La perspectiva personal, de ángulos que no surgen en un primer boceto, son ejemplo de su original mirada. A continuación, también miraremos al austriaco con ojos singulares en un recorrido dejando a un lado la ortodoxia.


Autorretrato tirando del párpado hacia abajo (1910).- EGON SCHIELE                                                     

El Expresionismo se caracteriza por sus formas y colores: se posicionan del lado del autor, que comparte protagonismo con el motivo representado, dejando la búsqueda del Realismo perseguido hasta entonces.

Schiele y su obra, son la angustia que siente ante el abismo inexpugnable del yo. La refleja en sus modelos vulnerables, provenientes algunos del proletariado, otros del lumpen, donde encuentra ese sufrimiento en su estadio más elevado.

"El cuerpo tendido y turbado", es un tema recurrente que comparte con Kokoschka (1886-1980), pintor contemporáneo también austriaco, perteneciente, como el propio Schiele, a la corriente expresionista con centro en Alemania. Y concentrada en Austria en la Secesión vienesa.

En el apartado técnico conlleva una explosión cromática, un viraje de las líneas hacia la honestidad, que sirve para abrir camino a las vanguardias históricas. Es decir, a la experiencia más rica y más compleja de todo el siglo XX en las artes plásticas.


La victoria de los sentimientos, de la ruptura con el Realismo, en favor de la expresión. El yo del artista


Murió con el encargo del cartel de una exposición de la Secesión recién terminado. El grupo que se sumaba al movimiento expresionista desde Viena, Austria, tenía en el joven Schiele al precursor y guía. Su destino era reconquistar la importancia alcanzada con Klimt (1862-1918), pero con diferentes paradigmas. Sin embargo, no llegó a ver los frutos de sus compañeros en la lucha por renovar el arte austriaco, contra el academicismo y abogando por las artes aplicadas, conceptos pregonados por la Bauhaus en Alemania.

El cartel era una reinterpretación de la Última cena, anunciando su muerte.


Notas a Egon

_El cromatismo de sus obras te acerca a la putrefacción del hombre, a su corrupción interna en un silencio solitario, siempre frío y sin testigos, en figuras sin contexto, a veces inacabadas, que no tienen fondo ni circunstancias. Porque a nadie le importa.

_La estética de lo feo, practicada tanto por Schiele como por Kokoschka, toma cuerpo en escrofulosas cervicales que se retuercen inflamadas. Rostros tumefactos, pálidos y macilentos.

_La irrealidad del violonchelista al que se le ha dejado sin violonchelo, y fundido todas sus piezas de ropa en una sola. Amputación de lo accesorio que deja al sentimiento desnudo.


El violonchelista (1910).- EGON SCHIELE

_Su controvertido interés por tener modelos, en su vasta mayoría femeninas, en ocasiones menores de edad, le llevó a prisión. Así se escribió la página más escandalosa de su vida. Que se saldó con unos días en la trena, olvidados con una mudanza forzosa.

_La inestabilidad de un hombre cercano a la implosión. En su interior nace y muere su soledad existencial. Dejando a sus dibujos, gouaches y acuarelas, además de alguna fotografía, como testigos.

Texto: Alicia y Juan P. Torres.
Multimedia: Egon Shiele.
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